lunes, 23 de marzo de 2015

Homeschooling como alternativa a la educación tradicional. Reportaje en Pequemundo.es




La educación es uno de los pilares más importantes que sustenta nuestra vida como personas y como ciudadanos. Cuando los niños cumplen determinada edad es inevitable cuestionarse qué método será el que seguirán nuestros hijos en su educación, dónde lo seguirán y cuáles son los objetivos y prioridades de la metodología escogida.
La educación en casa forma parte del estilo de vida que queremos para nuestras familias. Es un estilo de vida con mucha initimidad familiar, la alegría del aprendizaje y de la curiosidad. No hace falta estar en contra de la educación pública para escoger la opción de educar en casa
En este sentido, algo se está moviendo en el sistema educativo español. Cada vez son más los centros educativos que se suman a los no exámenes y a la evaluación de los alumnos sin notas. Proliferan los sistemas de educación alternativos a los métodos tradicionales como las pedagogías Montessori y Waldorf y, poco a poco, se van superando los prejuicios hacia quienes eligen como opción para educar a sus hijos el homeschooling, regulado y bien asentado en otros países europeos y del mundo y de forma más clandestina en España.
Desde PequeMundo hemos querido aportar nuestro granito de arena a limpiar prejuicios y ofrecer información veraz sobre esta última opción, el homeschooling, cada vez más escogida por muchos padres instruidos en el sistema tradicional que buscan una forma diferente de educar y que conciben la educación de sus hijos de una manera más individualizada y respetuosa con los ritmos de cada una de las personas.
PequeMundo se ha puesto en contacto con una familia en Estados Unidos y con otra familia en España para que nos cuenten desde sus diferentes perspectivas su forma de vivir este sistema. Kathleen Mejía en EEUU y Laura Mascaró en España comparten sus experiencias y sus conocimientos con todos nosotros para enterrar prejuicios infundados y acercar un poco más una opción alternativa a la educación tradicional de los colegios españoles.
Curtis mientras estudia ciencia. Para los homeschoolers la escuela no es un lugar es un estado de mente. Katheleen Mejía
“La educación en casa se define más por lo que no es que por lo que sí es. Lo que tenemos en común quienes educamos en casa es que no escolarizamos a nuestros hijos. A partir de ahí, todo son diferencias, pues cada familia sigue el método que prefiere y se organiza como quiere o como más le conviene”. Con estas palabras Laura Mascaró, una de las mayores conocedoras del homeschooling en España, define este sistema de educación, elegido en España por unas 2.000 ó 3.000 familias (el dato exacto es difícil de cuantificar ya que en España no existe un registro de estas familias). “No todas las familias están asociadas, y muchas procuran pasar desapercibidas. Ni siquiera sus vecinos saben que no están escolarizando a sus niños”, explica Mascaró.
Esta realidad de semiclandestinidad por parte de algunas familias es así porque en España la escolarización es obligatoria de los 6 a los 16 años de edad, “por lo que legalmente, uno sólo podría educar sin escuela antes de los 6 y después de los 16”, explica Mascaró. Aunque según explica esta gran conocedora del homeschooling en España: la mayoría de las familias nunca tienen problema alguno porque no hay una persecución de oficio por parte del Estado. Sin embargo, algunas familias sí son denunciadas (sobre todo las que desescolarizan en la etapa de educación obligatoria, de 6 a 16 años). “El proceso puede ser largo y desde luego no es agradable, pero lo peor que puede pasar es que te obliguen a escolarizar. No suele haber multas (aunque sí hay multas previstas para los casos de absentismo, por eso es tan importante tramitar bien las bajas), no se retiran custodias, no hay penas de privación de libertad ni nada por el estilo. Quiero insistir en el hecho de que muchas familias nunca tienen este tipo de problemas y que la mayoría de las que son denunciadas consiguen archivar los expedientes. El porcentaje de gente que ha sido obligada a escolarizar es bastante bajo”, concluye la experta y madre en cuyo seno familiar se ha optado por esta modalidad de educación.
Por su parte, Kathleen Mejía, madre practicante del homeschooling con excelentes resultados (su hija mayor se graduó el pasado año en la secundaria a través de este método en Estados Unidos), señala tres principios básicos sobre los que se fundamenta la educación en casa, a saber:
Excelencia: a los padres que eligen este forma de educación les importa obtener un programa que les ortorga la mejor calidad para satisfacer las necesidades de los estudiantes tanto como las de la familia. Lo que significa excelencia no es exactamente lo mismo en cada familia.
Individualidad: Cada niño es distinto. Están los superdotados, los que tienen trastornos de aprendizaje, los artistas, los que adoran leer, etc. Tenemos la habilidad de individualizar los programas educativos.
Libertad: Hay una cantidad de recursos disponibles, y podemos escoger los que más nos convengan. Depende de recursos financieros, recursos en la comunidad, hasta las horas de trabajar de los padres. Por ejemplo, mi marido trabaja en una aerolínea, y cuando todo el mundo está de vacaciones, él no puede dejar su trabajo. Cuando todo el mundo regresa al trabajo y a las escuelas, podemos irnos de vacaciones. Sin la libertad de educación en casa, no podríamos disfrutar de este tiempo tan importante de cada familia”.
Al contrario de lo que sucede en España, en EEUU esta opción de educación está reglada y se puede hacer hasta que se gradúen del secundario, explica Kathleen a PequeMundo. En este sentido, Mejía indica que: “Somos un país grande con la tradición de que los estados se encargan de la educación. Así que las leyes de la educación en casa dependen del estado en que uno vive. Es legal en todos los estados y hay unos más estrictos, y algunos menos. Por lo general debemos informarle al ministro de Educación del estado o a un funcionario del sistema escolar de nuestra intención de educar a nuestros hijos en casa. Las leyes incluyen una descripción vaga y general de que debemos seguir un programa escolar que incluya todas las materias. Algunos estados mandan exámenes cada año o que un oficial o maestra titulada haga una revisión del trabajo”.
Rebecca, homeschooler, muestra un cuaderno de todos los ensayos que ha escrito. Kathleen Mejía
Según el censo nacional de 2012, hay alrededor de 1,5 millones de estudiantes que aprenden en casa en EEUU.
En Estados Unidos la educación en casa es legal desde los años 70, según explica Kathleen a PequeMundo. “La aceptación de esta alternativa ha crecido en todos aspectos y es una realidad como método viable”, afirma Mejía quien asegura que en EEUU la educación en casa es una opción tan normalizada como la elección de la educación en la escuela y nos regala algunos ejemplos de su propia experiencia con ejemplos de niños muy cercanos a ella: “Alex era buen estudiante durante sus años estudiando en casa, recibió becas, y ahora estudia química en la universidad. Acaba de recibir una beca para estudios posgraduados. Raquel es estudiante de secundaria, lleva 4 clases en casa durante la mañana y luego pasa la tarde en el colegio público. Después de 7 años de estudiar en casa, Miguel asiste a una escuela que llamamos “Charter” que es un forma de escuela pública pero muy especializada. Mis hijas han asistido a unas clases en la escuela pública de nuestra comunidad, una de estas clases por Internet. Scott consideró sus años secundarios como una pérdida de tiempo, y quería graduarse temprano. Estudió en casa para acelerar sus estudios y seguir inmediatamente con la próxima etapa. Elizabeth aún no está graduada pero ya lleva dos clases universitarias por Internet”.
En el caso de Kathleen Mejía la elección estuvo clara: “Se trata simplemente del hecho de que podemos hacerlo y queremos hacerlo. Como cualquier decisión que tomamos en nuestra vida, como las miles de decisiones que tomamos por el bienestar de nuestras familias. Tenemos la libertad de elegir cómo vamos a educar a nuestros hijos y elegimos ésta. Como otras decisiones, la educación en casa forma parte del estilo de vida que queremos para nuestras familias. Es un estilo de vida con mucha initimidad familiar, la alegría del aprendizaje y de la curiosidad. No hace falta estar en contra de la educación pública para escoger la opción de educar en casa”.
La educación en casa no es sólo algo normalizado en Estados Unidos. También goza de gran prestigio ya que, según asegura Mejía en su entrevista con PequeMundo, las universidades del país “hacen esfuerzos para atraer a los estudiantes que estudian en casa porque generalmente suelen tener más éxito en sus estudios universitarios. Para las universidades de EEUU no importa sólo las marcas escolares. Los aspirantes deben escribir un ensayo, tener entrevista y, en ocasiones, mostrar ejemplos de su trabajo, así como presentar buena marca en una prueba de rendimiento estandarizada”.
Hay dias demasiados bonitos para quedarse en casa. La familia de Kathleen disfruta de un gran día de senderismo. Kathleen Mejía
Pasemos ahora a ver las ventajas e inconvenientesque señalan nuestras expertas en la educación en casa, Laura Mascaró y Kathleen Mejía, en la elección de este sistema educativo.
Ambas familias coinciden en que una de las principales ventajas de la elección de este sistema educativo es la personalización de la enseñanza.
La gran ventaja siempre es la individualización de la enseñanza, la posibilidad de dar a cada niño aquello que necesita y que, por tanto, es lo mejor para él. No creo que lo mejor sea siempre el homeschooling, sino que la situación ideal sería aquella en la que el marco normativo permitiera la libre creación de centros docentes y se diera libertad real a los padres para elegir el colegio que prefieren para cada uno de sus hijo, incluyendo la posibilidad de no elegir colegio alguno” explica Mascaró.
Por su parte, la familia Mejía comenta que lo que a veces puede tornarse en un inconveniente para ella, como es la falta de tiempo, se vuelve ventaja para sus hijos: “Mis hijos dirían que el tiempo es una ventaja notable de la educación en casa. Por lo general, estudiantes en casa cumplen su tarea más rápidamente que los de escuelas públicas. Hay muchas razones para eso, incluyendo las distracciones en las escuelas, haciendo filas, esperando mientras la maestra explica una vez más a la clase algo que ya entiendes, etc. Mis hijos tienen más tiempo libre para seguir sus intereses y pasatiempos. Pueden elegir hacer lecciones extras unos días para tener el viernes libre, por ejemplo. Pueden comer cuando tienen hambre, estirarse cuando se cansan de estar sentados, e ir al baño cuando necesiten, en vez de esperar un timbre”.
Kathleen Mejía afirma que la persona encargada de enseñar, por lo general la mamá, debe tener o desarrollar mucha autodisciplina: “Es un trabajo interminable. Hay que preparar lecciones, repasar tarea, crear un horario que funcione para todos, y pasar las horas adecuadas para cubrir todas las materias. Durante las vacaciones escolares, hay que planear el trimestre que viene. Existen familias en las que la falta de autodisciplina forma el peor enemigo al éxito escolar de los hijos. Pero, ¡conozco a familias de educación pública con este mismo problema!”.
A la hora de hablar de los inconvenientes que puede tener esta opción de modelo educativo quizás habría que denominarlos más prejuicios que inconvenientes, ya que muchas personas ven en la falta de sociabilidad de los home schooleers uno de los principales hándicaps. Sin embargo la mamá de la familia estadounidense lo explica del siguiente modo: “Hay algunos que imaginan que la vida social de los estudiantes es un inconveniente, pero no estoy de acuerdo. Y ésta es mi explicación al respecto: mis hijos se han convertido en grandes amigos, algo que me da mucha satisfacción. Se apoyan, se ríen, y se diviertan mucho. Han formado sus propias tradiciones como la noche de pelis semanal en casa, en la que preparan las palomitas, escogen una peli, y disfrutan del tiempo juntos. He visto el mismo fenómeno en otras familias de educación en casa. Mis hijos siempre han tenido amistades en el vecindario, en la iglesia, en sus actividades como deportes o Boy Scouts, y en los grupos de apoyo a los que enseñan en casa. Lo que pasa es que sin la división en grados que existe en las escuelas, los niños de educación en casa tienen amigos de todas edades y hablan con confianza con los adultos”.
Visita a la capital de EEUU con amigos del grupo de apoyo de la familia Mejía. Kathleen Mejía
Otras personas ven en la intimidación otro de los principales inconvenientes de la elección de esta opción educativa y, de nuevo, así lo rebate la tutora de 'homeschooling' estadounidense: “¿Puedo hacerlo todo? ¿Yo? Al otro lado de esta moneda se encuentran los recursos y el apoyo que hay para fortalecernos. Podemos sacar provecho de recursos Internet, recursos de las bibliotecas, y hasta recursos en las escuelas públicas o privadas. Hay grupos de apoyo que ofrecen amistad, clases, y un montón de actividades. Como ejemplo, por medio de grupos de apoyo, mis hijos han participado en deportes, bailes, clases de ciencias, coros, club de lectura, y en lo que llamamos feria de ciencias y feria de historia. Todos han tomado clases por Internet. Hay unos disléxicos en casa, y un experto en la escuela pública nos ha ayudado. Sí, pensar en encargarse de toda la enseñanza de los hijos intimidaría a cualquier persona con sentido común, pero darse cuenta de que existen muchos recursos y el apoyo adecuado alivia mucho esta preocupación”.
Rebecca, homeschooler, estudia español a través de Internet. K.M
Además Mejía añade algo más sobre los grupos de apoyo y los grupos cooperativos educativos que se forman: “A cada participante le toca ofrecer una clase que utiliza su experiencia. Por medio de estos grupos, mis hijos han llevado clases en astronomía, educación física, arte, español, geografía, cartografía, cocina, geología, y biología y ciencias naturales (los dos con laboratorio). Me interesan las ciencias, pero no es mi don enseñarlas. ¡Qué alivio que hay clases gratis y de alta calidad disponibles para mi familia! A la misma vez, hay muchos que no saben por dónde empezar para enseñar un idioma extranjero y, en este caso soy yo quien hace el papel de maestra para el grupo”.
Respecto a la titulación necesaria para impartir clases en casa, ambas madres de familias que han optado por el `homeschooling como sistema educativo para sus respectivas familias afirman que no es necesaria ningún tipo de titulación específica.
No existe ningún requisito para educar a los hijos en casa. Tener un título nunca garantiza que se posean determinados conocimientos o determinadas capacidades. Conozco licenciados en pedagogía a quienes preferiría que mis hijos no se acercaran; conozco licenciados en derecho a quienes no confiaría mis asuntos legales; y conozco a mucha gente que no tiene títulos y que es muy capaz de desempeñar diferentes tipos de tareas. El título no es sinónimo de capacitación ni mucho menos de vocación, así que no creo que sea fundamental a la hora de permitir que unos padres decidan cómo educar a sus hijos. Al fin y al cabo, todos alimentamos a nuestros hijos a diario y la mayoría no tenemos ningún título de nutricionista ni somos cocineros profesionales. No veo por qué la educación habría de ser diferente”, explica Laura Mascaró quien además afirma con contundencia que: “en todo lo que se refiere a la educación y crianza de los hijos, creo que querer es poder. No escolarizar no significa necesariamente asumir el rol de profesor tal como se entiende en el sistema escolar. Lo que hacemos es diferente de lo que se hace en la escuela y, por tanto, no podemos valorarlo ni juzgarlo según los mismo parámetros. Los padres que educamos sin escuela somos, sobre todo, proveedores de recursos. Muchos de nuestros niños son autodidactas en muchas materias. Hoy en día eso es extremadamente fácil si tienes acceso ilimitado a Internet. Puedes buscar y encontrar información sobre cualquier tema. Además también solemos juntarnos con otras familias y, en general, buscar cualquier tipo de recurso (incluidos profesores) para aprender lo que nos interese en cada momento”.
Tras estudiar al presidente Lincoln, visita a su monumento en Washington D.F. Kathleen Mejía
En la misma línea se manifiesta la Kathleen Mejía: “En Estados Unidos un maestro o profesor debe estar titulado en pedagogía para enseñar en las escuelas públicas, pero no en las escuelas privadas. En la mayoría de estados, se considera la escuela en casa equivalente a una escuela privada. Así que evitamos este requisito. En otros estados, la familia de educación en casa debe consultar a una maestra titulada sobre su programa educativo para satisfacer las leyes de su estado”.
Aunque no es necesaria ningún tipo de titulación específica, Mejía reconoce que según su experiencia: “la mayoría las familias que se encargan de educarles a sus hijos en casa son familias con formación universitaria, experiencia profesional, y gran motivados para enseñar. Están siempre leyendo y aprendiendo algo nuevo, mostrando y compartiendo esta alegría de aprender con sus hijos”. Y esto le lleva a plantearse otra nueva pregunta: “Como una simple mamá puede enseñarle a sus hijos, ¿estoy preparada para enseñarles todo lo que hay que aprender? ¡Por supuesto que no! Creo que aprender es cosa de toda una vida, y para aprender hay que encontrar los mejores recursos. En estos tiempos de Internet, clases por todas partes, y bibliotecas libres, no es imposible dirigir los estudios de un alumno en nuestra propia casa, desde kínder hasta la graduación. Y además de enseñarles contenidos de las distintas materias, les enseño también a buscar los informes y recursos que necesiten para continuar a aprendiendo el resto de sus vidas”.
Kathleen Mejía responde a una última cuestión relacionada con este tema: “¿Importa o no un título para enseñar en casa? ¿Mejorarían los resultados o el éxito de los estudiantes si las leyes cambiaron para mandar que los padres estén titulados? Hay un estudio de más que 11.000 estudiantes educados en casa publicado en 2009 por el grupo Home School Legal Defense Association (http://www.hslda.org/docs/study/ray2009/2009_Ray_StudyFINAL.pdf) El estudio muestra que los estudiantes educados en casa obtienen mejores resultados en las pruebas de rendimiento estandarizadas. Existen otros estudios que muestran cifras semejantes. No les estoy diciendo que creo que el título de pedagogía no vale nada. Al contrario, la pedagogía es una profesión noble e importante, una que es menester en cualquier sociedad. Lo que estoy diciendo es que valen también la dedicación y motivación de las familias que eligen enseñar en casa”.
Otra de las dudas más frecuentes que surgen en torno a quienes deciden conocer un poco más de cerca este modelo de educación es todo lo relacionado con la homologación de títulos y el proyecto curricular.De nuevo, ambas madres vuelven a coincidir en sus respuestas genéricas.
Laura Mascaró afirma no ser necesario seguir el modelo curricular tradicional. De hecho, dice Mascaró, el modelo curricular tradicional choca frontalmente con el principio de dar a cada niño una atención individualizada, de personalizar la educación.
Por su parte Mejía asegura que en EEUU tienen la libertad para escoger el modelo que le conviene a cada familia. “Las leyes son muy generales, y dicen solamente que debemos enseñarles a nuestros alumnos las ciencias, la matemática, y todo lo normal. Hay estados en los que mandan que haya que pasar 6 horas escolares cada día durante 180 días al año”, explica la experta.
Graduación de Kristen, hija mayor de Kathleen Mejía. K. M.
Sobre la homologación en España Mascaró explica que hay algunas formas de acceder a los títulos, pero siempre son un poco más complicadas que si se accede por la escolarización presencial. Las opciones más comunes son: matricular a distancia en un centro extranjero y convalidar ese título por el correspondiente en España; hacer la ESO en modalidad presencial para titularse a los 16 años; examinarse por libre a los 18 años de la ESO o a los 20 de Bachillerato (dos años más tarde que quienes lo hacen por la vía presencial); hacer directamente el acceso a la universidad (algunas universidades extranjeras no piden títulos previos sino que tienen sus propios exámenes de acceso). “De todos modos, muchos jóvenes educados en casa deciden dedicarse a profesiones para las que no es necesario este tipo de títulos”, afirma Mascaró.
Pese a que el modelo homeschooling no es el mayoritarimente seguido en EEUU y menos aún en España las universidades de reconocido prestigio a nivel mundial se rifan a alumnos que han sido educados mediante este sistema. Ello es así porque tal y como explican las dos madres con dilatada experiencia en el tema, los niños que siguen este modelo de educación desarrollan más su capacidad de análisis crítico y suelen tener una forma más creativa de enfrentarse y resolver problemas. Son niños con más autodisciplina, pueden trabajar de forma más independiente y crear su propio horario. Además entre las costumbres adquiridas durante sus años de educación en casa suelen desarrollar un mayor hábito por la lectura y la investigación y gozan del hecho de aprender, no relacionando este hecho con una tarea tediosa y rutinaria.
Kathleen Mejía nos remite a un artículo que escribió en EEUU en referencia a por qué las universidades se dan cuenta del éxito de los estudiantes de la educación en casa, y quieren atraer a estos estudiantes:
Laura Mascaró además de madre conocedora y practicante del homeschooling es jurista y responde a la cuestión sobre la normativa legal de esta modalidad educativa en España.
La ley española (antes la LOE, ahora la LOMCE) establece la educación obligatoria de los 6 a los 16 años de edad. Toda normativa que regula esta obligación, más jurisprudencia del Tribunal constitucional, deja claro que esa educación ha de darse en un centro presencial homologado por el Estado. Se establece también la obligación para todos los padres solicitar una plaza en un centro docente para todos los niños en edad de escolarización obligatoria. Por tanto, no es posible educar en casa en España legalmente.
Las únicas excepciones son el SAED (atención domiciliar para el caso de bajas médicas) y el CIDEAD (educación oficial a distancia reservada para familias itinerantes y niños profesionales). Algunos extranjeros han logrado también que se les reconociera como oficialmente escolarizados al estar inscritos en el sistema oficial a distancia de sus respectivos países.

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